La producción de polen en el Delta del Paraná emerge como una oportunidad real para apicultores. Diversifica ingresos y suma valor sin modificar la estructura tradicional de la colmena.
En las islas del Delta del Paraná, la variada flora —con especies como chilca, ceibo, zarzamora, eucalipto y sauce, entre otras— brinda al polen una riqueza botánica difícil de igualar. Esa diversidad se traduce en un producto con identidad propia, distinto de la miel, que comienza a ganar espacio en el mercado.
Investigaciones recientes del INTA Delta del Paraná y del IPAF Región Pampeana muestran que el polen del Delta reúne aminoácidos esenciales y presenta niveles de proteína superiores al 20 % en determinadas temporadas —características que lo posicionan favorablemente frente a otros productos apícolas. Por eso, muchos productores ya no lo ven como un subproducto, sino como una nueva pieza clave en su matriz productiva.
Además, la recolección de polen permite alcanzar la viabilidad económica con menos colmenas que la que requiere depender exclusivamente de la miel. Esto significa que incluso apiarios pequeños o medianos podrían lograr una rentabilidad más estable.
Y no se trata solo del producto en bruto. En la zona ya se elaboran alternativas con valor agregado —como polen en polvo, extractos bebibles o miel con polen— lo que ayuda a diferenciar la producción y potenciar su identidad territorial. Con inversiones relativamente acotadas, los apicultores logran diversificar sin alterar la estructura tradicional del apiario.






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