El sector avícola cerró 2025 con una producción récord de huevos y gallinas, aunque enfrentó una fuerte caída en los precios al consumidor y crecientes costos de insumos.

La producción avícola en Argentina transitó un año complejo donde distintos trimestres mostraron situaciones cambiantes: desde un comienzo con más demanda que oferta, pasando por un equilibrio intermedio, hasta terminar con un excedente y una fuerte baja en los valores del huevo para el consumidor. Los altos costos de granos, energía y mano de obra, sumados al impacto de insumos dolarizados, presionaron las cuentas del sector.

A pesar de estas dificultades económicas, el consumo interno anual por habitante superó los 385 huevos, considerado un nivel extraordinario, aunque esto se sostuvo mayormente por el bajo precio recibido más que por una mejora en la capacidad de cobro de los productores. La cámara que agrupa al sector señaló que la eficiencia productiva y el aumento del parque de gallinas fueron aspectos positivos del año.

El avance tecnológico también se destacó: gran parte del parque productivo opera con sistemas modernos que mejoran las condiciones de crianza y elevan la producción por ave. Esto se traduce en una mayor cantidad de huevos producidos por gallina en comparación con décadas anteriores, reflejando una mejora sostenida en la eficiencia.

Para 2026, uno de los principales retos será enfrentar la informalidad dentro de la cadena, con nuevos actores que operan al margen de la estructura formal y generan competencia para quienes invierten en procesos reglados. Además, desde el sector se volvió a plantear la discusión sobre la reducción del IVA al huevo, argumentando que el actual nivel del impuesto desalienta inversiones y alimenta la informalidad.

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