El fuego en campos rurales pampeanos continúa causando estragos en uno de los veranos más complicados de los últimos años. Más de 83 mil hectáreas ya fueron consumidas por las llamas, y varios focos siguen activos.

Los incendios forestales y rurales se expandieron desde fines de noviembre, afectando pastizales, montes bajos y tierras ganaderas en el este de La Pampa. Las zonas más críticas están cerca de Jacinto Arauz, Alpachiri y Hucal, donde las temperaturas altas, la sequía y los vientos intensos favorecen la rápida propagación del fuego.

Equipos de brigadistas provinciales, bomberos voluntarios, Defensa Civil y el Servicio Nacional del Manejo del Fuego trabajan sin pausa para controlar las llamas. Usan aviones hidrantes y estrategias de combate continuo, aunque la rotación del viento y las condiciones secas complican las tareas.

Las pérdidas materiales y productivas ya se sienten con fuerza: productores denuncian daños en alambrados, corrales y pasturas, además de pérdidas económicas considerables. La falta de lluvias y el pronóstico climático sin mejoras mantienen al campo en alerta máxima.

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