La ganadería busca producir más carne sin aumentar el stock de vacunos. Las claves están en ganar eficiencia y peso por animal.

El año 2025 cerró con una baja en la faena de vacunos en Argentina, alcanzando alrededor de 13,6 millones de cabezas, lo que representa una caída interanual de 2,5%. Aunque el número de animales enviados al matadero disminuyó, se esperaba que la retención del stock marcara un punto de inflexión después de los años de dificultades climáticas.

Un estudio del mercado ganadero muestra que, con un stock total de unos 51,6 millones de cabezas, la tasa de extracción se mantuvo cercana a niveles de equilibrio, pero aún sin lograr un verdadero crecimiento sostenible del rodeo. En este contexto, mantener o mejorar la producción sin expandir el número de animales está en el centro de las discusiones del sector.

Países como Estados Unidos y Australia logran mejores resultados por animal faenado gracias a tasas más altas de procreo y a animales con mayor peso y eficiencia en conversión de alimentos, algo que Argentina intenta replicar con cambios en los sistemas de recría y engorde. En 2025 se observó un incremento en el peso promedio de las reses faenadas, lo que ayudó a sostener la producción total de carne en más de 3,1 millones de toneladas a pesar de la menor cantidad de cabezas.

Además, la integración entre campos y corrales —combinando pastoreo con terminación a corral— y la mejora en la recría de terneros ofrecen una vía para incrementar la producción por cabeza sin sacrificar el stock nacional. Si estos ajustes productivos continúan consolidándose, el sector ganadero podría avanzar hacia una mayor oferta de carne incluso con un número estable de animales.

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