Los productores agropecuarios manifestaron su preocupación por el estado de los cultivos tempranos, que atraviesan una etapa crítica de definición de rinde bajo un intenso estrés hídrico.

El panorama para los granos gruesos en la provincia de Buenos Aires se ha vuelto sumamente complejo debido a la ausencia prolongada de lluvias importantes. Actualmente el maíz temprano está en jaque, especialmente en los departamentos del norte provincial donde los perfiles de suelo han agotado sus reservas de humedad. Los ingenieros agrónomos que recorren la zona advierten que el norte bonaerense espera lluvias de manera urgente para evitar pérdidas irreversibles en el llenado de los granos. El escenario ya es sumamente delicado y los técnicos lo califican como preocupante, ya que las plantas muestran signos visibles de marchitamiento y quemado de hojas por las altas temperaturas registradas en la última semana. Si bien algunas tormentas aisladas trajeron alivio a localidades vecinas, el núcleo productivo más importante sigue bajo una aridez persistente. Los productores están evaluando el destino de los lotes más afectados, considerando en algunos casos el picado para forraje si no se producen precipitaciones en el corto plazo. La situación climática impacta directamente en las proyecciones de exportación nacional y en la estabilidad económica de las empresas rurales de la región. El sector se mantiene en alerta meteorológica constante, aguardando un cambio en la dirección de los vientos que traiga la humedad necesaria para salvar lo que queda del ciclo biológico.

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