Investigadores y productores celebran los excelentes resultados de este cultivo milenario que logra mantener altos niveles de rinde optimizando el uso de los recursos hídricos.
El panorama agrícola en las provincias cuyanas está viviendo una transformación positiva gracias a la adaptación de cultivos resistentes al clima árido. Bajo la premisa de menos agua misma cosecha, se ha comprobado que la quinua encuentra su medida justa en Cuyo, posicionándose como una opción de gran rentabilidad para los productores locales. El INTA ha destacado que esta planta posee una capacidad asombrosa para prosperar en condiciones de baja humedad, algo vital ante la persistente sequía que afecta a las cuencas hídricas de la región. Los ensayos realizados en San Juan y Mendoza demuestran que, con un manejo técnico adecuado, se pueden obtener granos de alta calidad nutricional destinados tanto al mercado interno como a la exportación. Este pseudocereal no solo es valorado por sus propiedades biológicas, sino también por requerir una inversión menor en riego artificial comparado con otros cultivos tradicionales. La producción de quinua está fomentando el arraigo de pequeños agricultores que ven en este grano una oportunidad de negocio sustentable a largo plazo. Se espera que para la próxima campaña la superficie sembrada se incremente notablemente debido a la demanda creciente de alimentos saludables. Los especialistas insisten en que la clave del éxito reside en la rotación de suelos y en el aprovechamiento de la amplitud térmica de la zona.






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