El plantel de Claudio Úbeda arrastra bajas musculares, lesiones crónicas y una operación, con apenas un futbolista con chances de reaparecer este fin de semana.
Boca Juniors atraviesa un inicio de 2026 marcado por una fuerte seguidilla de lesiones que complican seriamente la planificación del cuerpo técnico. A pocos días de visitar a Vélez, nueve futbolistas del plantel profesional se encuentran fuera de competencia, lo que obliga a Claudio Úbeda a rearmar el equipo partido a partido.
Las últimas bajas se confirmaron en las últimas horas: Ander Herrera y Exequiel Zeballos, ambos titulares, sufrieron lesiones musculares que los marginarán durante varias semanas. A este escenario se suman problemas crónicos, distensiones, pubalgias y una intervención quirúrgica, configurando un panorama complejo para el entrenador.
Dentro de ese contexto, Miguel Merentiel aparece como el único lesionado con chances concretas de volver este fin de semana. El delantero uruguayo dejó atrás una distensión en el sóleo derecho y está siendo exigido por el cuerpo técnico, que evaluará su evolución física antes del cruce en Liniers.
En cambio, Edinson Cavani continúa con un cuadro de lumbalgia crónica, una dolencia que lo viene afectando desde la temporada pasada y que le impidió realizar la pretemporada con normalidad. Si bien se reincorporó parcialmente a los entrenamientos, su regreso dependerá de la respuesta al dolor.
El resto de los futbolistas lesionados tiene plazos más largos de recuperación y varios de ellos recién apuntan a volver en marzo. Incluso, Rodrigo Battaglia, recientemente operado del tendón de Aquiles, no regresaría hasta el segundo semestre del año.
Con un calendario cargado —que incluye Copa Argentina y varios compromisos por el torneo local—, Boca deberá administrar esfuerzos y acelerar recuperaciones, mientras intenta sostener competitividad en medio de una enfermería prácticamente completa.






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