La reciente campaña agrícola argentina muestra un perfil contrastante entre cultivos, con girasol destacándose y maíz bajo presión por falta de agua. La soja, tras finalizar su siembra, entra en una etapa crítica marcada por condiciones climáticas irregulares.

La siembra de soja ya concluyó a nivel nacional, pero el cultivo afronta tensiones por la humedad dispareja en diversas regiones productivas. En el centro del país, más del 40% de la soja de primera está en momentos decisivos de desarrollo bajo escasez de agua, lo que pone en riesgo rendimiento potencial.

En tanto, el maíz también exhibe contrastes: aunque se completó casi toda la siembra proyectada y ya comenzó la cosecha de maíz temprano en zonas como Entre Ríos y el norte de Santa Fe, la falta de lluvias en sectores del sur agrícola ha recortado las expectativas de producción.

Por el contrario, el girasol sobresale como la nota positiva de la campaña. Las estimaciones de producción del oleaginoso crecieron significativamente gracias a rindes sólidos en varias regiones, impulsando el volumen esperado a cifras destacadas.

Este escenario general refleja cómo las condiciones climáticas están redibujando el mapa productivo argentino para la campaña 2025/26, con cultivos adaptándose de manera distinta según disponibilidad de agua y momentos críticos de desarrollo.

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