Un informe de las bolsas de cereales revela pérdidas millonarias en la cosecha de Córdoba debido al estrés hídrico extremo que sufrieron los cultivos durante el primer mes del año.
La realidad productiva del interior del país enfrenta un panorama complejo debido a las condiciones climáticas adversas que se registraron durante el verano. Se detalló el impacto de la sequia de enero en Cordoba, señalando que la cosecha gruesa trae 3 millones de toneladas menos en comparación con las proyecciones iniciales del ciclo. La soja y el maíz fueron los granos más afectados por las altas temperaturas y la ausencia casi total de precipitaciones en momentos clave del desarrollo de las plantas. Los peritos agrónomos informaron que el daño es irreversible en muchos lotes, lo que obligará a los productores a replantear sus estrategias financieras para la próxima campaña. Esta caída en la producción no solo afecta al sector primario, sino que impacta directamente en toda la cadena logística y de servicios que depende del transporte de granos hacia los puertos. Las autoridades provinciales analizan declarar la emergencia agropecuaria en los departamentos más castigados del centro y sur de Córdoba para facilitar el acceso a créditos impositivos. Los especialistas climáticos advierten que estas anomalías térmicas son cada vez más frecuentes, exigiendo una mayor inversión en tecnologías de riego y semillas resistentes a la sequía. La reducción del volumen cosechado también tendrá una repercusión negativa en la entrada de divisas por exportaciones a nivel nacional. Muchos productores medianos y pequeños manifestaron su preocupación por la dificultad de cubrir los costos operativos tras el fracaso de gran parte de la siembra estival. Se espera que las lluvias registradas en febrero ayuden a estabilizar los lotes de segunda, aunque el rinde total ya se encuentra condicionado por lo ocurrido anteriormente.






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