Un avance en biotecnología agrícola permite que esta forrajera clave para la ganadería soporte condiciones de exceso hídrico, mejorando la productividad en zonas críticas.

La ciencia argentina aplicada al campo continúa brindando herramientas fundamentales para que los productores puedan adaptarse a los desafíos climáticos que afectan a la región. Se conoció que especialistas amplian la tolerancia al anegamiento de la alfalfa con mejoramiento genetico, un hito tecnológico que permitirá sembrar esta especie en lotes bajos o con problemas de drenaje. Tradicionalmente, la alfalfa es una planta muy sensible al exceso de agua en el suelo, lo que provocaba la muerte masiva de pasturas tras lluvias intensas o inundaciones temporales. Gracias a estas nuevas variedades obtenidas en laboratorios nacionales, las raíces podrán resistir periodos prolongados sin oxígeno bajo el agua sin que la planta detenga su crecimiento o muera. Este desarrollo es vital para la cuenca lechera y los sistemas ganaderos intensivos que dependen de una oferta constante de forraje de alta calidad proteica. El proceso de mejoramiento incluyó la selección de genes específicos que regulan la respuesta de la planta ante el estrés hídrico extremo, sin afectar el rendimiento ni la digestibilidad para los animales. Los ensayos a campo han arrojado resultados muy positivos en diversas provincias de la zona núcleo, demostrando una resiliencia muy superior a las variedades comerciales tradicionales. Se espera que estas semillas estén disponibles para el mercado interno en las próximas campañas, brindando una solución definitiva a un problema histórico del agro argentino. Esta innovación no solo asegura la producción de alimento para el ganado, sino que también permite recuperar tierras que antes se consideraban marginales para el cultivo de alfalfa. El equipo de investigadores destacó que este logro es fruto del trabajo conjunto entre organismos estatales y empresas privadas del sector biotecnológico.

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