Desarrollado por el INTA, este cultivar de grano largo ancho combina alto rendimiento con calidad industrial y culinaria. La creciente demanda externa, especialmente desde Turquía, destaca el potencial de la genética argentina para posicionarse en nichos de alto valor.

La innovación genética abre nuevas oportunidades para el arroz argentino en los mercados internacionales. Un ejemplo es KIRA INTA, una variedad de grano largo ancho desarrollada por especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que combina buen rendimiento productivo con atributos industriales y culinarios demandados en segmentos prémium. En el último año se comercializaron más de 9 mil toneladas, en su mayoría destinadas a exportación.

El desarrollo de esta variedad respondió a una estrategia orientada a posicionar la producción argentina en un nicho específico dentro del mercado arrocero global, con foco en variedades diferenciadas y de mayor valor agregado.

En Argentina, cerca del 90 % del arroz corresponde al tipo largo fino, mientras que las variedades especiales representan un segmento menor, aunque con mayor valor comercial. Dentro de ese grupo, el grano largo ancho —también conocido como “doble carolina”— se encuentra entre los más demandados en mercados exigentes.

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