Los principales actores del sector biotecnológico manifestaron que el esquema actual garantiza la inversión en investigación y desarrollo para los granos nacionales.

El sector semillero nacional ha salido a ratificar el rumbo tecnológico que permite a la Argentina competir en los niveles más altos de productividad global. Bajo la premisa de que el modelo funciona, los representantes de los semilleros defienden Sembra Evolucion por su peso en soja, argumentando que este sistema permite un reconocimiento justo a la propiedad intelectual de las nuevas variedades. Gracias a este esquema de captura de valor, las empresas han podido reinvertir en biotecnología que asegura rindes estables incluso ante escenarios climáticos adversos como las sequías recurrentes. Además de los resultados positivos en la oleaginosa, se anunció que le ponen fichas al trigo para replicar este modelo exitoso en la campaña cerealera que se avecina. El objetivo principal es lograr que el productor acceda a la vanguardia genética de forma legal y transparente, garantizando la sustentabilidad de la cadena de valor en su totalidad. Muchos productores han adoptado el sistema con buenos resultados, notando una mejora significativa en la calidad de la semilla y el soporte técnico brindado por las compañías. El debate sobre la ley de semillas sigue vigente en los despachos oficiales, pero la industria considera que este acuerdo privado es una solución efectiva mientras se aguarda un marco legal definitivo. La posibilidad de incorporar nuevas tecnologías en trigo permitirá mejorar la resistencia a enfermedades fúngicas y optimizar el uso de fertilizantes en el suelo. La industria sostiene que sin un incentivo claro para los obtentores, la Argentina correría el riesgo de quedar rezagada frente a competidores como Brasil o Estados Unidos. El éxito de Sembrá Evolución se basa en la digitalización de los procesos y en la confianza mutua entre los laboratorios y los colonos que apuestan a la innovación.

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