Un estudio especializado en el sector frutihortícola analiza los procesos biológicos internos de la planta para incrementar la calidad y el rendimiento de los arándanos de exportación.

La ciencia aplicada a la producción de alimentos sigue brindando herramientas fundamentales para que el sector agroexportador argentino mantenga su competitividad en los mercados globales. Se conoció que especialistas en arandanos buscan mejorar el cultivo desde el corazon de la flor, analizando específicamente los procesos de polinización y formación del fruto para garantizar un producto de mayor calibre y sabor. Este enfoque técnico permite identificar las variables genéticas y ambientales que influyen en el cuajado de la fruta, optimizando el uso de fertilizantes y el manejo del riego en los establecimientos productivos. Argentina es un actor relevante en la exportación de arándanos hacia el hemisferio norte, y estas innovaciones son clave para responder a las exigencias de calidad de los consumidores internacionales. El informe detalla que entender la fisiología floral ayuda a prevenir pérdidas por eventos climáticos adversos y a programar las cosechas de manera más eficiente. Los técnicos del INTA han colaborado en estos ensayos, resaltando la importancia de la biodiversidad circundante para favorecer la presencia de polinizadores naturales en los lotes. La implementación de estas mejoras permitiría no solo incrementar la cantidad de toneladas obtenidas por hectárea, sino también extender la vida postcosecha del fruto, facilitando los traslados de larga distancia. Los productores han manifestado su interés en adoptar estos nuevos protocolos de manejo que combinan la observación biológica con el uso de datos digitales. Este avance en el conocimiento del «corazón de la flor» representa un salto cualitativo hacia una fruticultura más moderna y sustentable. Se espera que los resultados de esta investigación se traduzcan en una ventaja competitiva para la próxima campaña exportadora que se avecina.

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