Darío Sztajnszrajber, reconocido filósofo argentino, dialogó con LA NACION acerca de los desafíos que plantea la ausencia de certezas en la experiencia contemporánea. Su reflexión toma como punto de partida la célebre aseveración de Friedrich Nietzsche concerniente a que no existen hechos puros, sino únicamente interpretaciones del mundo.
En la actualidad, esta afirmación adquiere una dimensión particularmente compleja. La saturación de información, la circulación simultánea de narrativas divergentes y la fragmentación del consenso social generan una condición de incertidumbre persistente. Sztajnszrajber señala que esta circunstancia no debe entenderse como una crisis a superar, sino como un escenario que demanda el fortalecimiento de nuestras capacidades analíticas.
El filósofo subraya que el pensamiento crítico constituye la respuesta más adecuada frente a esta realidad interpretativa. Mediante el cuestionamiento sistemático de los fundamentos sobre los cuales construimos nuestro conocimiento, es posible revelarse contra las estructuras que determinan coercitivamente nuestra vida. Estas estructuras se encuentran incrustadas en instituciones, prácticas culturales y formas de socialización que asumimos como naturales.
Sztajnszrajber argumenta que el desarrollo de una conciencia crítica permite identificar cómo somos sujetados por sistemas de significado que limitan nuestras libertades. Al analizar críticamente estos sistemas, adquirimos la capacidad de cuestionarlos y potencialmente transformarlos. Este proceso no culmina en una verdad definitiva, sino en una apertura permanente hacia nuevos análisis.
El intelectual enfatiza que la lectura de Nietzsche ofrece una salida frente al dogmatismo, tanto en su versión tradicional como contemporánea. La aceptación de que toda realidad es interpretación implica reconocer la legitimidad de múltiples perspectivas, siempre que se fundamenten en un análisis riguroso. Esta pluralidad fundamentada enriquece el diálogo democrático.
Sztajnszrajber concluyó que la filosofía permanece como disciplina viva y necesaria en sociedades complejas. Proporciona conceptos y metodologías que permiten a las personas ejercer una ciudadanía reflexiva, evitando la manipulación y la subordinación pasiva a las estructuras de poder. El pensamiento crítico, en esta perspectiva, se revela como un acto fundamentalmente emancipatorio.
Imagen: Anne O’Sullivan / Pexels – Con informacion de La Nacion





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