La producción de carne de cerdo en Argentina vivió un período de esplendor en los cuatro primeros meses del año, con cifras que rompen la tendencia de crecimiento moderado que caracterizaba al sector. El incremento interanual del 11 por ciento representa el salto más importante que registra la porcicultura en un lustro.

Durante enero y abril pasado, los establecimientos de faena procesaron 2,97 millones de cabezas, transformándose en 13,6 por ciento más de toneladas de producción respecto al mismo período del ejercicio anterior. Estos números sitúan a la actividad porcícola como uno de los ejes de crecimiento dentro de la ganadería argentina.

El dinamismo de la porcicultura responde a múltiples factores que convergieron en el primer cuatrimestre, aunque especialistas advierten que el escenario presenta tanto oportunidades como limitaciones. La pregunta que inquieta al sector es si estas condiciones favorables podrán prolongarse hacia los próximos meses.

El crecimiento registrado marca un quiebre respecto a años anteriores, cuando la industria porcícola mostraba ritmos de expansión más modestos. Ahora, con este impulso renovado, el sector busca definir estrategias que permitan consolidar los avances logrados en el corto plazo.

Para que la porcicultura argentina continúe en esta senda de crecimiento será preciso que se mantengan y fortalezcan los elementos que posibilitaron este desempeño sobresaliente, considerando tanto factores domésticos como variables internacionales que inciden directamente en la rentabilidad de la actividad.

Imagen: Ulrick Trappschuh / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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