Un cambio significativo se observa en el sector aceitero argentino durante lo que va del año. La molienda de girasol alcanzó 2,3 millones de toneladas en los primeros cinco meses, consolidándose como el registro más alto registrado en veinticinco años.

Esta cifra marca un punto de inflexión en la industria, donde el girasol gana protagonismo frente a la tradicional dominancia de la soja. Mientras una oleaginosa despunta hacia nuevos máximos, la otra experimenta una contracción notable en volúmenes procesados.

La soja, por su parte, mostró el menor nivel de molienda en los últimos tres años durante este mismo período. Este retroceso evidencia un cambio en las dinámicas del mercado aceitero local e internacional, donde la demanda y los precios juegan roles determinantes.

La reconfiguración de la industria aceitera plantea interrogantes sobre las causas detrás de estos movimientos. Factores como la demanda internacional, los precios relativos de cada oleaginosa, y las decisiones de los agentes económicos confluyen en este escenario donde el girasol cobra mayor relevancia.

Para el sector productivo, estos números marcan tendencias importantes. Los molinos argentinos procesan volúmenes cada vez mayores de girasol, mientras que la capacidad instalada para soja funciona con menor intensidad.

Este comportamiento diferenciado entre oleaginosas sugiere que la industria aceitera argentina está transitando una etapa de reposicionamiento, donde el girasol recupera un espacio que había cedido con el paso del tiempo. Los próximos meses serán cruciales para determinar si esta tendencia se consolida o si responde a factores coyunturales del mercado.

Imagen: Galina Yarovaya. / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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