El mercado internacional de carne es competitivo y cada vez más exigente con la diferenciación. Así lo entiende Antonio Torelli, empresario suizo propietario de una compañía que importa y distribuye carne vacuna desde diversos orígenes, incluyendo la Argentina. Su posición como distribuidor en Europa le permite observar patrones en la comercialización y la aceptación de productos en mercados desarrollados.
Desde esa perspectiva, Torelli ha identificado un punto débil en la estrategia de Argentina: la forma en que comunica y posiciona su carne en el mercado global. Su recomendación es clara: el país debe invertir en «contar mejor la historia del producto», en desarrollar un storytelling sólido que respalde su oferta.
¿Por qué importa esto? Porque en mercados sofisticados, los consumidores no compran solo un producto, sino toda la narrativa que lo acompaña. El origen, el proceso, los valores, la historia detrás de cada corte. Argentina produce carne de calidad reconocida, pero si esa calidad no va acompañada de una comunicación estratégica efectiva, quedan puertas cerradas para acceder a segmentos premium y mercados de mayor valor agregado.
El distribuidor suizo también señaló la importancia de observar a países competidores, sugiriendo que existen estrategias de posicionamiento y comunicación implementadas por otras naciones ganaderas que Argentina podría estudiar y considerar.
Este análisis de un importador directo con experiencia en el mercado europeo pone el acento en un aspecto que el sector ganadero argentino tradicionalmente ha descuidado: la narrativa comercial. Mientras Argentina sigue siendo proveedora de carne de calidad, competidores trabajan en marca, en historia, en conexión emocional con mercados finales. La pregunta que emerge es si Argentina está lista para complementar su fortaleza productiva con una estrategia integral de storytelling, o si seguirá dejando oportunidades de valor en el camino.
Imagen: Diego Moreno / Pexels – Con informacion de Clarín Rural





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