Las exportaciones de vino argentino crecieron tanto en septiembre como en lo que va del año, pero el sector enfrenta un desafío económico: debe enviar cada vez mayor cantidad de litros para obtener los mismos ingresos que antes.

De acuerdo con la información del Instituto Nacional de Vitivinicultura, las bodegas intensificaron sus envíos internacionales en respuesta a un mercado local poco dinámico. Frente a una demanda interna cautelosa, los productores decidieron apostar más fuerte por los mercados externos, aunque a precios menos favorables.

Los números revelan una tendencia clara: el volumen crece, pero el valor disminuye. Esto significa que, en términos de facturación en dólares, el resultado es más moderado de lo que podría esperarse de un aumento en cantidad de exportaciones. Las bodegas se ven forzadas a trabajar con márgenes comerciales más reducidos.

El último informe mensual difundido por el organismo oficial muestra que la estrategia del sector ha sido prioritariamente volumétrica: aumentar presencia en mercados internacionales a través de mayores cantidades vendidas. Sin embargo, esta apuesta tiene límites, especialmente considerando los costos de producción y logística que enfrenta la industria.

La situación refleja las complejidades del comercio vitivinícola global, donde la competencia de otros productores presiona los precios hacia la baja. Para las bodegas argentinas, esto implica un trade-off: vender más unidades a menor precio, o reducir volumen. La mayoría optó por la primera opción, al menos en estos últimos períodos.

Imagen: Cast.pics / Pexels – Con informacion de Bichos de Campo

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