El crecimiento del sector se vincula a mejores condiciones productivas y a un contexto que impulsa las exportaciones y el agregado de valor.
El complejo del girasol en la Argentina proyecta un fuerte crecimiento en los próximos años, con la posibilidad de alcanzar exportaciones por US$5000 millones y posicionarse como una de las principales fuentes de divisas. Este escenario se apoya en una expansión del área sembrada, mejoras productivas y un contexto económico que busca fortalecer el perfil exportador.
El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales, Gustavo Idígoras, explicó que el país tiene potencial para ampliar la superficie a “más de cuatro millones de hectáreas” y aumentar las exportaciones de aceite “de 1,5 millones de toneladas a 3 millones de toneladas”. De concretarse estas proyecciones, el girasol se convertiría en la “cuarta industria de la Argentina en generación de divisas”.
Los datos actuales reflejan esta tendencia de crecimiento. La molienda ronda las 4,9 millones de toneladas y podría alcanzar los 5 millones en el corto plazo, mientras que las exportaciones de semilla muestran un salto significativo: “El mejor año fue de 260.000 toneladas. Hoy ya estamos con registros de 930.000 toneladas y, si sumamos la previsión total, vamos a estar por encima del millón de toneladas”.
En este contexto, el escenario internacional y las condiciones internas orientadas a la producción y exportación generan oportunidades para el sector. “Hoy, en la Argentina, cuando el mundo busca aceite, girasol, pellet o semilla, miran a la Argentina”, afirmó Idígoras, en línea con una perspectiva que destaca el potencial del país para seguir ampliando su participación en los mercados globales.





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